Talento vs Esfuerzo: ¿Qué es más importante?

Explota tu talento y alcanza tu mejor versión 

¿Cuáles son las claves para descubrir tu talento?

Es una de las mayores incógnitas en el campo de la psicología y la neurología. Siendo más precisos, nadie se pone de acuerdo en si consiste en una serie de características genéticamente adquiridas, tales como la capacidad física o la agudeza mental, o más bien se trata de un concepto meramente ambiental y circunstancial. En efecto: hoy hablaremos del talento.

Procuraré no entrar en el milenario debate acerca de si el talento es innato o adquirido. Genética, cultura, generación, historia familiar, azar… ¡Quién sabe! Mi objetivo es aportar un punto de vista algo más pragmático. Pero antes, remontémonos a los orígenes de tu historia; de la historia de todos los que estamos aquí reunidos.

El sistema educativo en el que hemos crecido se ha caracterizado por un patrón conductual monótono y repetitivo: memoriza, ejecuta, aprueba y olvida. Llamar educación a configurar ciertos procesos secuenciales en una serie de personas es, a mi parecer, un insulto a la inteligencia. No diga educación, sino instrucción.

Nos han instruido para obedecer un pensamiento concreto, no para pensar.

Nos han instruido para mecanizar y memorizar, no para crear.

Nos han instruido para ellos, no para nosotros.

Por ello, hasta el día en el que estás viendo este vídeo, quizás no hayas tenido toda la culpa de no saber en qué eres bueno. A partir de hoy, no podrás decir lo mismo. Tienes ante ti la mayor obligación y responsabilidad de tu vida.

Una vez aclarada nuestra procedencia, podemos empezar a hablar de talento. Dean Simonton ofrece la siguiente definición: “Conjunto de rasgos particulares que aceleran la adquisición de experiencia o promueve el rendimiento dado un cierto grado de experiencia.”. Dicho de otro modo: el talento es un indicador de la velocidad con la que adquirimos ciertas destrezas. Fíjate en la siguiente ecuación:

Rendimiento = Talento x Esfuerzo

Will Smith, uno de los mejores intérpretes de las últimas décadas, ya lo venía advirtiendo: “Es entristecedor que sean tan pocas las personas que distinguen entre el talento y la habilidad”. Es fácil empatizar con las palabras del actor. Volvamos a la ecuación: ¿Qué sucede cuando un individuo presenta un talento muy alto sin mover un solo dedo? Simple: no rinde. El talento sin el esfuerzo es completamente inútil.

Mario Luna citó una de las frases que más me impactaron en relación con este fenómeno: “Conozco a personas que son capaces de resolver ecuaciones de tercer grado de cabeza, y a su vez, incapaces de resolver la ecuación de la vida”. El talento sin trabajo es como el músico sin instrumento: absolutamente nada. La determinación no se puede comprar; no se puede regalar; se adquiere y se aprende.

Probablemente estés convencido de que tú no tienes talento. He aquí el motivo por el que me he visto obligado a introducir los engranajes de un sistema educativo obsoleto y descuidado: sencillamente, no te han enseñado a encontrarlo.

Albert Einstein reclamó con firmeza: “Si juzgas a un pez por su capacidad de trepar un árbol, pensará toda su vida que es un inútil”. Todos tenemos un talento. El hecho de que no hayas descubierto tu punto fuerte no significa que no tengas uno. No obstante, encontrar la llama de la pasión es uno de los retos psicológicos más grandes de nuestras vidas; sólo tienes que mirar a tu alrededor y ver la cantidad de gente que no lo ha logrado; que nunca lo van a lograr.

¿De verdad quieres saber lo que te hace único? Tendrás que abandonar tu marco estrecho y coger perspectiva. Has sido tan injusto contigo que has juzgado la totalidad de tu inteligencia por una simple flaqueza en un campo de actividad o por una debilidad en una de las múltiples inteligencias existentes, como aquel tiburón blanco que se cree que no vale para nada sólo porque es incapaz de trepar un árbol, cuando podría convertirse en una de las bestias más temidas del océano.

Inteligencia espacial, lingüística, lógico-matemática, corporal, musical, emocional, naturalista, espiritual…

Howard Gardner lo deja claro desde el primer minuto de nuestra existencia: “A pesar de que continuemos utilizando las palabras “inteligente” y “estúpido”, el monopolio de aquellos que creen solamente en una única inteligencia general ha llegado a su fin”.

Te voy a confesar un secreto: yo no tenía ni idea del campo en el que destacaba… Sin embargo:

No pensé en todas aquellas veces en las que mi entorno se encargaba de lastrarme y limitarme con juicios de valor inconexos.

No pensé en todas aquellas veces en las que estaba convencido de que jamás lograría aportar valor al mundo y convertirme en un activo demoledor.

Simplemente, pensando que no tenía talento, comencé a trabajar, a mover los engranajes con pasión y orgullo y a pelear por los objetivos que quería y ocurrió: yo no descubrí mis dones; mis dones me descubrieron a mí. Necesito que entiendas que hay una llamarada de creatividad y pasión esperando a que tu gigante interno despierte; que el talento es sólo un indicador. Pero recuerda: por sí solo, jamás será suficiente.

Gente con la mitad de recursos que tú y que yo ha conseguido hazañas cien veces más grandes de lo que el mundo apostó por ellos. Simplemente, no esperaron a ser elegidos por nadie. Fueron ellos los que se eligieron a sí mismos.

¿Es el talento innato o adquirido? ¡No lo sé! ¿Qué más da? La cuestión es que, sin la habilidad, éste no sirve de nada. Y la habilidad no depende de dónde vengas, sino de qué estás dispuesto a hacer para llegar a donde deseas.

Mucha gente se pregunta qué es lo que falta en su vida; por qué no han sido dotados con un don que les diferencie del resto. Lo que no saben es que se están haciendo la pregunta equivocada. Se han olvidado de que lo que falta en su vida se puede construir; se debe construir. No entienden que el talento es una serie de características biológicas y circunstanciales, no un don mágico que les caerá del cielo.

Un don no es algo que se encuentra. Es algo que se crea. Y cuando tengas un hermoso arsenal de habilidades, tras horas y horas de dedicación, compromiso y esfuerzo, podemos empezar a hablar de aquellas áreas en las que has ido más rápido que los demás. Y entonces, descubrirás tu talento. No dejes que nadie te diga que nunca llegarás al lugar que te pertenece.

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