¿Qué es la felicidad?

Decir que la felicidad no existe es no comprender su naturaleza.

¿Qué es la felicidad? Se trata de un concepto tan subjetivo e incalculable… Lejos de intentar venderte una doctrina repleta de dogmas inquebrantables y promesas carentes de aplicación práctica, mi intención es reflexionar de la felicidad desde un punto de vista filosófico y psicológico.

A fin de cuentas, lo importante no es definir la felicidad para los demás: lo imprescindible es decidir qué significa la felicidad para cada uno. El desafío no es ser otro, sino uno mismo. Todo aquel que afirme que el significado de la felicidad se puede legislar, o bien está intentando engañar, o desconoce su naturaleza. Por ello, es casi predecible que tú y yo no coincidamos.

Definición de la felicidad.

En lo personal, coincido bastante con definición que otorga el psicoterapeuta Jorge Bucay en su libro “El camino de la felicidad”, del cuál tenéis un resumen gratuito aquí. Su concepción puede entenderse mediante el siguiente esquema:

Un marinero se encuentra perdido en mitad del Océano Atlántico con un velero. Lógicamente, su objetivo es alcanzar tierra firme. ¿Cuáles son los requisitos para lograrlo? En primer lugar, necesitaría saber la longitud y latitud exactas de su ubicación actual. Sin embargo, poco tiempo después, se da cuenta de que no es suficiente con saber dónde se encuentra, sino que necesita saber hacia dónde se dirige. Por ello, lo siguiente que requiere son las coordenadas del punto de llegada.

¿Qué es la felicidad? 1

El punto de partida es el reconocimiento de la situación actual; el punto de llegada, la meta que uno se propone conseguir. Con la información disponible, ¿pensáis que el pobre hombre podrá llegar a su destino de una vez por todas?

Aun conociendo el punto inicial y el punto final de la trayectoria, ¿por qué no puede emprender la marcha todavía? Simple: le falta una brújula que le permita identificar dónde están cada uno de los puntos cardinales (Norte, Sur, Este y Oeste), es decir, que le indique cuál es la dirección. El marinero debe plantearse cuál de los múltiples caminos debe tomar para llegar del origen al destino. De poco o nada sirve un pergamino con datos numéricos si uno desconoce su interpretación.

¿Qué es la felicidad? 2

Más de una vez nos hemos sentido identificados con el marinero. Éramos conscientes de dónde estábamos y hacia dónde íbamos, pero desconocíamos los recursos que necesitamos y la dirección que debíamos seguir. La felicidad es la satisfacción de entender que estás en el camino correcto, es decir, la tranquilidad interna del que sabe hacia dónde dirige su vida. Si uno posee la certeza de no estar perdido, será feliz.

La moraleja es que, si la felicidad dependiera de las metas, no se alcanzaría hasta el momento de la llegada. En cambio, si depende de encontrar el rumbo, lo único que importa es estar en el camino y que el camino sea el correcto. No obstante, todavía quedan cuestiones por responder. ¿Qué representa la brújula exactamente? ¿Cómo se puede encontrar el rumbo?

Hipótesis básica y contexto histórico de la felicidad.

Nos remontamos a las bases del pensamiento de Hegel, quien afirma que toda la historia de la humanidad tiene una dinámica dialéctica. La realidad no existe en conjunto en un momento concreto, y por tanto, no puede ser conocida por entero en un periodo específico, sino que va siendo a lo largo del tiempo.

Este principio fundamenta el hecho de que cada persona vive una realidad distinta, es decir, la que conoce.

Las tres fases que se encargan de modificar lo que conocemos son las siguientes:

  1. Tesis: afirmación y aceptación de una idea.
  2. Antítesis: conflicto o contraste de esa idea.
  3. Síntesis: actualización y reestructuración de la idea.

Según el planteamiento de Jorge Bucay, es necesaria la libertad del amor propio para experimentar el amor ajeno; es necesario el amor ajeno para experimentar el duelo de una pérdida; es necesario el dolor de la muerte para superarla; y es necesario haber pasado por muchas muertes antes de encontrar el camino de la felicidad.

El dolor forma parte de la vida, mientras que el sufrimiento forma parte de la muerte. ¿Qué significa esto? El dolor y el placer es lo que nos proporciona la felicidad; no se puede entender el uno sin el otro, ya que coexisten armónicamente para elevarnos a la mejor versión de nosotros mismos.

Los escritos hegelianos reafirman, de este modo, que la verdadera felicidad no es la ausencia del dolor, el conflicto y la lucha, sino todo lo contrario: el ser humano los necesita tanto como al oxígeno. De esta hipótesis fundamental se derivan los principios básicos para alcanzar la felicidad:

definicion de felicidad

Principios para alcanzar la felicidad.

Principio 1 – La verdadera felicidad depende de uno mismo.

El doctor Viktor Frankl, quien sobrevivió a los campos de concentración nazis, nos explicó que, si bien sus captores controlaban todos los aspectos de la vida de los reclusos, incluyendo si habrían de vivir, morir de inanición, ser torturados o enviados a los hornos crematorios, había algo que los nazis no podían controlar: cómo reaccionaba el recluso. Frankl dice que de esta reacción dependía, en gran medida, la misma supervivencia.

Lo relevante no es lo que sucede, sino la interpretación que cada uno le otorga a lo que sucede. Sí, existen eventos extrínsecos sumamente injustos que pueden mermar nuestro estado fisiológico de bienestar y tranquilidad. Pero más adelante, descubrirás por qué esto tiene poco o nada que ver con la felicidad.

Numerosos estudios han demostrado que, hasta ahora, no se ha hallado una relación forzosa entre las circunstancias de la vida de la gente y su nivel de felicidad. Si las circunstancias externas determinaran per se la felicidad, se trataría de un tema sencillo y no de un tema complejo.

La capacidad para cambiar la perspectiva es una de las herramientas más efectivas a la disposición del ser humano. ¿Cómo se hace? Aumentando la responsabilidad y control, desarrollando resiliencia y trabajando para alcanzar la sabiduría.

felicidad depende de uno mismo

 

Principio 2 – La verdadera felicidad no es volátil

Los escépticos irreductibles creen que la felicidad no existe o no es posible. De este grupo no me encargaré en absoluto, porque ni siquiera están leyendo estas palabras.

Los optimistas incurables piensan que la felicidad existe y se puede conquistar en forma definitiva. De este grupo tampoco me ocuparé, aunque ni mucho menos garantizo que estén situados dentro de su respectivo itinerario.

Los positivos con limitaciones afirman que la felicidad existe, pero sólo en momentos puntuales. Quienes creen que la felicidad consiste pequeños instantes, en un oasis en medio de un lúgubre y soporífero desierto, no han podido incorporar todavía el concepto de que incluso los malos momentos configuran un contexto donde sea posible ser feliz.

La auténtica felicidad no crece en momentos de esplendor ni se derrumba en los episodios dolorosos. En caso contrario, el ego podría estar llamando a la puerta. En este sentido, la gente confunde dos ideas diametralmente opuestas: estar feliz y ser feliz. O lo que es lo mismo: alegría y felicidad.

La idea de estar feliz, relacionada con la suma de momentos de plenitud, implica un concepto de lucha: tratar de estar alegre cada vez más tiempo, conseguir cada día más buenos momentos y trabajar para buscar ese estado de goce constante, tal y como pretenden los románticos hedonistas… En definitiva: intentar estar contento con más y más frecuencia.

Sin embargo, creer que uno es feliz basándose en la calidad de sus momentos es, bajo mi punto de vista, un error. No se trata realmente de estarlo, sino de serlo. Si se consigue encadenar un cúmulo de buenas experiencias, uno podría hasta tener la falsa idea de que se es feliz, por lo menos hasta que un duro revés le despierte a la realidad. Por ende, la búsqueda incesante del placer y el rechazo implacable del dolor conducen a un solo destino: el sufrimiento.

la felicidad no es volatil

 

Principio 3 – La verdadera felicidad se encuentra en movimiento

El Dalai Lama no clasifica estados mentales, emociones o deseos con arreglo a juicios morales externos, como pecado o malignidad, sino simplemente sobre la base de si conducen o no a la felicidad personal última. Las emociones son el motor del cambio.

Anteriormente, cuando se buscaba el significado de la palabra ´feliz´ en el diccionario de la Real Academia Española, la primera acepción postulaba: «Aquel que se complace con la posesión de un bien». La complacencia del tener nos conecta con una situación de difícil salida; si la naturaleza humana es insaciable, se puede deducir que el mayor obstáculo para la felicidad está ligado a nuestra propia naturaleza.

El deseo humano es nada más (y nada menos) que la batería, el nutrimento, el combustible de cada una de sus actitudes. Cada cosa que uno hace o decide dejar de hacer está motivada por un deseo, independientemente de si el individuo es capaz de identificarlo o no.

¿Qué es la felicidad? 3

Ha de tenerse en consideración que el deseo poco es capaz de lograr por sí solo. Por mucho que el marinero conspire y suplique a Poseidón que le mande un transatlántico, me temo que éste no movería un músculo ni para darle un alga. El deseo adquiere sentido cuando se transforma en acción. Lo que uno precisa para cambiar definitivamente es movimiento direccionado, es decir, que siga un camino específico.

¿Te acuerdas de lo que le faltaba al navegante para llegar a su destino? Exacto: una brújula. Probablemente te estarás preguntando qué simboliza dicho objeto en la vida real, yo quiero hacerte otra: ¿para qué vives?

No por qué sino para qué.

No cómo sino para qué.

No con quién sino para qué.

No de qué sino para qué.

La pregunta es personal: no se trata de que contestes para qué vive el hombre o por qué existe la humanidad. Se trata de tu vida. Cuando lo hagas, tendrás la brújula en tus manos; habrás encontrado la llave de la felicidad.

No se puede construir un camino donde quede garantizado que uno consiga todas las metas que se proponga, pero sí se puede elegir que vaya en la misma dirección que el propósito.

Hay otros dos principios de los que ya te he hablado anteriormente en el canal:

Mi camino es compartir mi análisis de la realidad con el mundo y ayudar con él a la gente a cambiar su vida. ¿Cuál es el tuyo?

 

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